La mayoría de las oposiciones para el alto funcionariado cuenta con una prueba hablada que no se registra, con lo que la discrecionalidad técnica otorgada al evaluador entierra cualquier reclamación. (El Confidencial)
La mayoría de las oposiciones para el alto funcionariado cuenta con una prueba hablada que no se registra, con lo que la discrecionalidad técnica otorgada al evaluador entierra cualquier reclamación. (El Confidencial)